Crítica de Málaga - MABEL RIVERA

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Crítica de Málaga

CINE > 2019 > Muero por volver
  (Crítica de Adrián Viéitez para Destape, Revista de cine español)
 
Adrián Viéitez

 
Todas las promesas de mi amor se fueron con 'Cría Cuervos'. Ahora bailo y canto 'La Tarara' alrededor de una pira lorquiana. Si preguntáis por ahí os dirán que soy periodista. Si me lo preguntáis a mí, os diré que no sé muy bien quién soy.

 

 
Fotograma de ‘Muero por volver’, de Javier Marco.

'Muero por volver'

Y llegamos al fondo de mi corazón. Confieso que, a lo largo y ancho de esta apasionante sección oficial de cortometrajes del Festival de Málaga, he sentido muchas cosas. Sin embargo, creo conveniente —además de honesto— afirmar que ninguna de esas cosas roza con la punta de los dedos el nivel de intimidad que Javier Marco ha logrado entablar con mis afectos a través de Muero por volver. Al comienzo de la película observamos a una mujer, ya mayor —e interpretada con exquisita sensibilidad por Mabel Rivera—, probando en su sofá unas gafas de realidad virtual.
 
La cámara se sitúa detrás de la puerta del salón, de tal manera que no sólo los 16:9 de su formato comprimen la imagen, sino que también la puerta sirve de marco por ambos lados. Es como si la cámara se ubicase en un lugar del pasado al que esa mujer busca regresar. Todo el cortometraje se desarrolla en el espacio doméstico en el que la protagonista convive con su marido, algo distante. El uso de permanentes planos fijos por parte de Javier Marco genera una sensación de estatismo emocional, la impresión de habernos colocado en un microcosmos inmóvil desde hace muchos años. El espacio juega, pues, un papel fundamental a la hora de bloquear el desarrollo de los protagonistas, que simplemente se sientan a esperar. La tragedia ocurre en elipsis en Muero por volver, en coherencia con su punto de vista silencioso, abnegado. El último plano nos coloca detrás de dos puertas diferentes para, al fondo, contemplar ahora al marido probándose las mismas gafas, suplicante. Cualquiera de esas dos puertas le sirve. Cualquiera de esos dos momentos pasados, ya perdidos. Lo que no quiere es vivir en el presente. Él se muere por volver.

Webmaster Enrique Banet
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